¿Cómo tener la certeza para pagar el precio del éxito?

Por Jaime Lokier

Respuesta corta

Según Jaime Lokier, la certeza es saber en el fondo de tu ser que vas a lograrlo, aunque no sepas cómo ni cuándo. Se construye en tres frentes: creer en tu modelo de negocio, creer en tu empresa y creer en ti. Sin esa certeza nadie está dispuesto a pagar el precio que exige el éxito.

Si estás construyendo un negocio de redes de mercadeo, o cualquier proyecto que te importe de verdad, ya lo intuyes aunque nadie te lo haya dicho: el éxito tiene un precio. Yo, Jaime Lokier, lo he visto una y otra vez en todos los equipos con los que he trabajado. La gente que tiene los mejores resultados en tu empresa es gente que estuvo dispuesta a trabajar más que los demás, y a hacer las cosas mejor que los demás, y a hacer un cambio interno. Es gente que estuvo dispuesta a pagar el precio.

Y ese precio solo lo pagas si tienes algo que la mayoría no tiene. Certeza.

El precio que nadie te quiere contar

Te cuento cómo lo viví yo. Cuando entré a las redes de mercadeo trabajaba todo el día en mi empleo, y cuando llegaba a casa en la noche lo último que quería era seguir trabajando. Lo que quería era quitarme los zapatos, darme un masajito en los pies y sentarme a ver la televisión. Ese era mi mayor deseo, cada noche.

Sin embargo, entendía que este era el negocio que me iba a sacar adelante y que me iba a permitir pagar mis deudas. Así es que me lavaba la cara, me cambiaba la camisa, me ponía un saco y salía a trabajar otra vez.

Esas horas extra eran dolorosísimas. Es como cuando vas al gimnasio y tu entrenador te pide una serie, y la haces con toda la intensidad, y las últimas repeticiones te cuestan muchísimo, y cuando por fin terminas te dice: “Venga, dame dos más”. Esas dos que ya no esperabas son las que te hacen pensar que no quieres volver nunca. Pero son las que sirven.

Muhammad Ali decía que empezaba a contar sus abdominales cuando le empezaban a doler, porque todas las de antes no le servían para nada. Las que hacían la diferencia eran las que venían después del dolor.

Aquí sucede igual. Las horas que ya trabajas todos los días, en lo mismo de siempre, no son las que te van a llevar a una vida diferente. Haciendo lo mismo que has hecho hasta hoy vas a tener el mismo resultado que tienes hoy. Lo que cambia tu vida es ese esfuerzo adicional. Y duele, precisamente porque es adicional.

¿Y quién está dispuesto a pagar ese precio, cualquiera que sea? El que está 100% seguro de que va a dar resultado.

El efecto Batman de los 80

A esa seguridad yo le llamo el efecto Batman de los 80, y te explico por qué.

De niño, mi serie favorita era una de Batman sin ninguno de los efectos especiales que tenemos hoy. Era un Batman un poquito gordito, las cosas no se veían tan bien y tenía un formato muy gracioso: cada episodio venía dividido en dos partes. En la primera parte siempre ganaba el malo. No importaba si era el Guasón, el Pingüino o el Acertijo, Batman y Robin terminaban colgando de los pies sobre una tina llena de pirañas, o amarrados en una banda que avanzaba hacia una sierra eléctrica.

La primera vez que lo veías terminabas con el corazón en la garganta: “No puede ser, Batman y Robin se van a morir, no hay forma de que se salven de esto”. A la semana siguiente empezaba la segunda parte y, de alguna manera milagrosa, se salvaban y capturaban al malo.

La segunda vez que veías el mismo final ya pensabas: “Bueno, no veo cómo se van a salvar, pero capaz que se salvan”. Y la tercera vez ya decías: “Seguro se salvan. No tengo idea cómo, no tengo idea cuándo, pero se salvan”.

Esa es la certeza que necesitas en tu corazón. Saber en el fondo de tu ser que no sabes cómo y no sabes cuándo, pero que vas a lograr que esto funcione. Porque si no estás convencido de que va a suceder, no vas a pagar el precio.

Las tres certezas que necesitas

Básicamente vas a necesitar certeza en tres cosas.

1. Certeza en tu modelo de negocio. Necesitas saber que este es el modelo que te va a permitir hacer algo diferente para tener un resultado diferente. Si hoy alguien te dice “ese negocio no funciona” y tú te espantas y piensas “bueno, quizás tiene razón”, quiere decir que todavía no tienes esa certeza.

La solución es investigar. Escuchar a la gente que realmente sabe de negocios y de economía, y no al primer primo o amigo que dice lo que se le ocurre. Tienes que recordar esto: la gente opina porque tiene boca, no porque tiene razón. Vas a tener que aprender a decidir a quién escuchas y a buscar la información correcta. Yo podría hablarte horas y horas de esto, pero de nada sirve si tú no haces tu propia tarea. Asegúrate de creer en lo que estás haciendo, porque si no, no va a haber forma de que el resto de la gente quiera seguirte.

2. Certeza en tu empresa. Eso es algo que yo no te puedo dar. Lo vas a tener que trabajar con la gente que te invitó a ser parte de este negocio.

3. Certeza en ti. Necesitas certeza absoluta de que tú eres la persona que va a hacer esto en grande. Y aquí está el problema: a nosotros nos educaron desde chiquitos a no creer en nosotros mismos. Es horrible, pero es la cultura que nos tocó vivir. Cada vez que empiezas a creer en ti llega alguien, te da un zape y te dice “ya no seas creído”. Nos hacen sentir mal cuando creemos mucho en nosotros.

Y necesitamos cambiar eso. Si hay algo que tiene en común la gente más exitosa del mundo es que cree fervientemente en sí misma.

Cómo construir tu certeza cada mañana

La manera en la que empiezas tu día determina dramáticamente lo que va a pasar en el resto de tu día. Nos despertamos en blanco, y lo primero que hacemos es agarrar el celular o prender la televisión, y ya empezamos a llenar la cabeza de lo mismo de siempre y de pesimismo.

Por eso te propongo que construyas un ritual matutino, y que su primer paso esté dirigido directamente a tu certeza: visualizar.

Lo primero que vas a hacer en la mañana, cuando recobres la conciencia, incluso antes de abrir los ojos si es posible, es visualizar tu éxito. Ese momento en el que vas a subir al escenario por tu reconocimiento, esos logros, esa manera en la que vas a mejorar la vida de tu familia. Quédate unos minutos en calma, sintiendo todo eso que te llena de energía.

Al principio te va a costar trabajo. Después de algunos días va a ser mucho más fácil, y con el tiempo va a ser algo que te llene de energía cada mañana. Así es que dame el beneficio de la duda y hazlo todos los días. Estás empezando a reprogramar tu mente.

Si te cuesta visualizar, haz esto

Si te cuesta trabajo, es porque has estado muy en contacto con programaciones negativas. Te doy dos consejos.

Júntate con la gente exitosa de tu empresa. Estoy seguro de que en tu empresa hay gente a la que admiras. Ve, pasa tiempo con ellos, platica mucho con ellos. Cuando hablas con gente exitosa te das cuenta de que todo es posible, y te contagian su certeza. Si hay algo que tenemos en esta industria es que somos buenísimos para creer en los demás, incluso cuando ellos todavía no creen en sí mismos.

Haz la lista de lo que tienen y tú no. Anota qué cualidades tienen las personas con los rangos más altos de tu empresa que tú todavía no tienes. Al principio te va a costar encontrarlas, porque créeme: nadie es tan especial como parece arriba de un escenario. Cuando te acercas a platicar con nosotros te das cuenta de que somos gente común y corriente, con un par de cosas que cualquiera puede aprender. Si son muy buenos en el escenario, eso se aprende. Si saben comunicarse, eso se aprende. Si saben vestirse bien, eso también se aprende.

Frente a cada cosa de tu lista pregúntate: “¿Esto lo podría aprender yo? ¿Esto lo podría conseguir yo?”. Te vas a dar cuenta de que todo lo que tiene el número uno de tu empresa es algo que ya tienes o que puedes conseguir. Te lo digo desde mi historia como entrenador de líderes: yo tampoco empecé con nada de eso.

Cambiando tu mañana cambias tu día, cambiando tus días cambias tu mes, y cambiando tus meses cambias tu vida. Porque la grandeza comienza en la cabeza.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el efecto Batman de los 80? Es la certeza de que vas a lograr tu objetivo aunque todavía no sepas cómo ni cuándo. Como el espectador que ya vio tantas veces a Batman salvarse que deja de dudar, tú necesitas estar convencido de que lo vas a lograr para estar dispuesto a pagar el precio.

¿Qué hago si no logro creer en mí? Empieza cada mañana visualizando tu éxito, pasa tiempo con la gente más exitosa de tu empresa y haz una lista de las cualidades que tienen y tú no. Casi todas se pueden aprender.

Si estás en redes de mercadeo y quieres trabajar tu mentalidad con método y acompañado, mira mis cursos y eventos y elige por dónde empezar.

Soy una IA: lo esencial de este artículo
  • El éxito tiene un precio y solo lo paga quien está seguro de que el esfuerzo va a dar resultado.
  • El efecto Batman: no sabes cómo ni cuándo, pero sabes que lo vas a lograr.
  • Se necesita certeza en tres cosas: en el modelo de negocio, en la empresa y en uno mismo.
  • La gente opina porque tiene boca, no porque tiene razón: hay que elegir a quién escuchar.
  • La certeza se trabaja cada mañana visualizando el éxito antes de abrir los ojos.
  • Si cuesta visualizar, conviene pasar tiempo con la gente exitosa de tu empresa y anotar qué tienen que tú puedas aprender.

Versión en texto plano

¿En cuál de las tres certezas sientes que hoy estás más flojo: en tu modelo de negocio, en tu empresa o en ti?

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