Liderar equipos
¿Qué diferencia a un líder de un gran líder?
Jaime Lokier explica qué separa a los líderes comunes de los grandes líderes: unos piensan en estrategias y los otros crean culturas.
Por Jaime Lokier
Respuesta corta
Según Jaime Lokier, se necesitan dos cosas. Primero, que el equipo se convierta en un movimiento: personas tan apasionadas por unos valores y un mensaje que lo promueven pase lo que pase. Segundo, que el centro sea el movimiento y no tú: el líder actúa como una lupa que magnifica el mensaje y sube a otros al escenario.
Soy Jaime Lokier, y si estás liderando un equipo, estoy seguro de que una de las cosas más importantes para ti es cómo lograr que ese equipo siga cuando tú ya no estés ahí. En redes de mercadeo se habla mucho de la famosa promesa del ingreso residual: que lo que construyes hoy te siga funcionando el día que no estés. Pero esto va más allá del dinero. Si estás construyendo una familia unida, quieres que el día que ya no estés sigan defendiéndose y cuidándose entre ellos. Si estás construyendo algo en tu iglesia, en tu templo, en tu comunidad, quieres que eso continúe cuando tú ya no puedas trabajarlo. Si quieres saber de dónde viene lo que aquí te cuento, puedes leer mi historia como entrenador de líderes.
¿Cuántas veces hemos visto líderes que quitan las manos de lo que están haciendo y eso se desploma?
Muchísimas. La buena noticia es que, aunque hay muchos casos en los que eso ocurre, también hay otros en los cuales la construcción del equipo es tan buena y tan sólida que mucho tiempo después de que su líder dejó este mundo, ese equipo sigue funcionando.
O sea, sí se puede construir un legado. Pero hay que entender cómo.
Me acuerdo que la primera vez que entré en una red de mercadeo todo el mundo hablaba del ingreso residual, de la promesa de que las cosas que construyes hoy se quedan ahí para toda la vida.
Y sin embargo, yo veía una y otra vez cómo alguien se iba y todo lo que había hecho se desplomaba. Y otra persona se iba, y todo lo que había hecho se desplomaba.
Hasta que llegó una persona que nadie conocía. Todos los demás grandes líderes eran famosos por ser grandes líderes, pero esta persona no era famosa en Facebook, ni en YouTube, ni en ninguna red social. Nadie había escuchado hablar de él. Y de pronto construyó algo que, cuando él se fue, siguió funcionando, y cada vez más fuerte.
¿Cómo lo sé? Porque yo era parte de ese equipo.
Ahí me di cuenta de que realmente se podía construir algo que se quedara. Pero había que entender qué había hecho él para poder replicarlo. Y lo que entendí es que necesitan ocurrir dos cosas.
Lo primero es que ese equipo, en realidad, deje de ser solo un equipo y se convierta en un movimiento.
Un equipo es un grupo de personas trabajando juntas. Un movimiento es un grupo de personas que, además de trabajar juntas, están tan apasionadas con unos valores, unos principios o un mensaje, que tienen el deseo de seguirlo promoviendo pase lo que pase.
Piensa en el movimiento contra el abuso a las mujeres, o en Greenpeace y todo lo que tiene que ver con el cuidado de la ecología, o en todo lo que tiene que ver con el cuidado de los animales. La gente se apasiona con esos temas, y los defiende, y los promueve.
Tú quieres tener en tu equipo los mismos ingredientes que tiene un movimiento, para que la gente se apasione de la misma forma.
Para que esto funcione y se mantenga a largo plazo, el centro de ese movimiento no puedes ser tú. Tiene que ser el movimiento mismo.
Porque si tú eres el centro, el día que tú te vayas la gente se va a ir contigo. El día que dejes de estar presente, a la gente se le va a olvidar el mensaje central.
Cuando te pares frente a ese movimiento como líder, tienes que ser como una lupa: algo que magnifica el mensaje del movimiento, que lo edifica, que siempre dice que lo importante es el movimiento. Que siempre está edificando a todos los demás, y buscando que cada miembro del equipo se sienta importante, pase al frente y quiera también liderar.
Que tú seas lo menos importante del movimiento.
Que la gente pueda ver en ti ese gran acto de humildad. Y te lo digo claro: es muy difícil, porque tú eres el que está gestionando todo, y aun así necesitas bajarte.
En un negocio de redes de mercadeo, esto significa algo muy concreto.
Necesitas subir a tu gente al escenario cada vez más, y subir tú cada vez menos.
Necesitas que las estrellas que reciben los premios sean cada vez más ellos, y cada vez menos tú.
Necesitas que toda la atención se ponga en el producto, y en los eventos, y en el gran corporativo que tienes, y no en ti.
Esto es muy difícil porque nos hace sentir vulnerables. Sentimos que si el día de mañana algo sale mal, nadie se va a acordar de nosotros.
Pero es todo lo contrario.
El día de mañana, si algo sale mal, todo el mundo se va a acordar de los valores, y de los principios, y de los mensajes, y del propósito que tú les estabas proponiendo. Precisamente eso es lo que te va a convertir en un gran líder.
Y eso es lo que va a permitir que, si por cualquier motivo decides que ya no quieres estar, o ya no puedes estar, lo que construiste siga adelante. Porque es un movimiento apasionado, y porque tú no eres necesario para que el movimiento continúe.
Este es un tema muy complejo, y por eso escribí todo un libro al respecto: Los líderes mueren, los movimientos no. Ahí explico a detalle cómo lograr que el equipo que estás construyendo dure. Mi libro Redes de Liderazgo es lo básico, lo primero que necesitas saber cuando quieres liderar; este es el siguiente paso, lo avanzado del liderazgo: cómo construir genuinamente un equipo que dure. Puedes conocer todos mis libros sobre liderazgo.
¿Qué diferencia hay entre un equipo y un movimiento? Un equipo es un grupo de personas trabajando juntas. Un movimiento es un grupo de personas tan apasionadas por unos valores, unos principios o un mensaje que lo siguen promoviendo pase lo que pase, incluso cuando su líder ya no está.
¿Qué hace el líder en un movimiento? Funciona como una lupa: magnifica el mensaje, edifica a los demás y los sube al escenario. Se pone a sí mismo en el lugar menos importante para que el movimiento no dependa de él.
Si quieres aprender a convertir tu equipo en un movimiento que no dependa de ti, revisa mis cursos y eventos para networkers.
Si mañana dejaras de estar, ¿qué recordaría tu equipo: tu nombre o tu mensaje?
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