Liderar equipos
¿Qué diferencia a un líder de un gran líder?
Jaime Lokier explica qué separa a los líderes comunes de los grandes líderes: unos piensan en estrategias y los otros crean culturas.
Por Jaime Lokier
Respuesta corta
Según Jaime Lokier, el nivel real de un equipo no se mide por quienes brillan en el escenario, sino por los que están en la última fila: los nuevos y los de rangos más pequeños. Cómo presentan, cómo entrenan y cómo les va a ellos es la verdadera métrica de tu duplicación y de tu cultura.
Soy Jaime Lokier, y una de las cosas que más uso cuando trabajo con equipos, sobre todo con equipos grandes de redes de mercadeo, no la aprendí en una red de mercadeo. La aprendí en un concurso de danza. Hubo una época en la que fui bailarín y coreógrafo, y hay una lección de esa época que hasta el día de hoy me resuena cada vez que estoy guiando un equipo. Si quieres conocer el resto del camino, aquí está mi historia como entrenador de líderes.
En cierta ocasión me invitaron a ser juez de un concurso de danza, uno en el que yo mismo había participado años antes. Cuando llegué, me tocó calificar junto a otra persona que ya había sido jurado muchas veces.
Uno, cuando califica, evalúa diferentes aspectos. Y uno de esos aspectos era la calidad artística del grupo.
Pero eso es algo muy relativo. Tienes un grupo con muchísimos bailarines en escena, y obviamente tienes a los que bailan muy bien y a los que tienen mucho por mejorar, para hablar en términos educativos. ¿Cómo calificas a todo el grupo con un solo número?
Entonces esta persona me dijo:
“¿Quieres saber realmente el nivel de un grupo? Fíjate en la fila de hasta atrás. No te fijes en la de hasta adelante. Fíjate en quiénes están bailando hasta atrás, cuál es el nivel de esos, y siempre califica basado en ellos.”
Y me explicó por qué. Los de adelante siempre van a ser muy buenos. Siempre van a ser una gran pantalla. Pero el verdadero nivel del grupo se ve en los que ponen hasta atrás, en los que quieren esconder.
Esos son los que te revelan la realidad.
Si estás en una red de mercadeo, siempre vas a ver a los diamantes. Siempre vas a ver a los que están arriba del escenario haciendo las cosas muy bien.
Pero si quieres saber realmente el nivel de tu equipo, no te fijes en esos.
Date el tiempo de ir a ver a los nuevos. De ir a ver a los que están en los rangos más pequeños.
Ojo, que aquí hay que ser justo. Si alguien está en su primera semana, es natural que no sepa hacer nada: está aprendiendo. Pero si ya lleva un mes, dos meses, tres meses, acércate y mira cómo hace sus presentaciones, cómo hace sus entrenamientos. Y si ya tienes gente con los primeros rangos, acércate a ver cómo les está yendo, cuánto están ganando, qué estrategias están utilizando.
Porque esa va a ser tu verdadera métrica. Ahí vas a ver cómo está tu organización, cómo está tu duplicación y cómo está tu cultura.
Y si apenas estás empezando tu carrera, quizás ni siquiera tú tienes rango todavía. No importa. Vas a tener gente nueva en tu organización, y el ejercicio es exactamente el mismo.
Lo mismo aplica si eres dueño de una empresa, o si tienes cualquier organización sin fines de lucro.
No te acerques a los que tienes ahí disponibles, a los directivos, a los que están realmente cerca de ti. Ellos son tu primera fila.
Trata de alejarte. Trata de ir con la gente que da la cara ante el público, y con el que responde el teléfono, y con el que atiende a tus clientes, y fíjate cómo es su atención, cómo son sus maneras de trabajar.
Ahí es donde vas a ver realmente el termómetro de tu organización.
Esto lo uso sobre todo con equipos grandes. Pero no esperes a tener un equipo grande para empezar a mirar la última fila.
Todo lo que practiques desde que los equipos son pequeños será lo que se instaure como cultura cuando los equipos crezcan. Si desde el principio te fijas en cómo le va al último que entró, eso se vuelve parte de la manera de trabajar de tu equipo.
Por supuesto, los concursos se ganan con los que están al frente. Pero la verdadera calidad de tu organización a largo plazo se va a ver por los que están escondidos ahí atrás.
En esa última fila.
¿A quién debo observar para medir mi equipo? A los nuevos y a los de rangos más pequeños, una vez que ya llevan algunas semanas. Mira cómo presentan, cómo entrenan, qué estrategias usan y cómo les está yendo. Esa es la métrica real de tu duplicación y de tu cultura.
¿Esto sirve fuera de las redes de mercadeo? Sí. En una empresa o en una organización sin fines de lucro, la última fila es la gente que da la cara al público y contesta el teléfono. Su forma de atender es el termómetro de tu organización.
Si diriges una empresa de redes de mercadeo y quieres que tus líderes aprendan a medir y a fortalecer la última fila, puedo trabajar este tema en tu próximo evento. Conoce las opciones en llévame a tu evento.
Si hoy fueras a ver a la última fila de tu equipo, ¿qué encontrarías?
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